La ansiedad puede hacer que los animales tengan menos apetito o que, por el contrario, coman en exceso o ávidamente, de forma ansiosa. Sin embargo, estos cambios también pueden deberse a diferentes problemas médicos, por lo que es vital que lleves a tu mascota al veterinario para que la examine si muestra algún cambio en su apetito, o si pierde o gana peso a pesar de que no haya cambios en su apetito.
A veces los tutores pueden pensar que su mascota no come bien, pero en realidad su perro o gato está autorregulando con éxito su ingesta de alimentos, en otras palabras, ¡necesita menos comida de la que el tutor cree que necesita! A menos que el veterinario te haya dado consejos específicos sobre alimentación, evita alimentar a tu mascota a voluntad para poder vigilar -y controlar mejor- su ingesta.
Incluso con buen apetito, el peso también puede verse afectado por la ansiedad: un perro o gato inquieto que no duerme bien y está siempre de un lado para otro quemará más calorías y puede tener dificultades para mantener el peso.
¿Cómo puedo animar a mi mascota a recuperar su apetitio?
Habla con tu veterinario sobre la falta de apetito de tu mascota. Aumentar el valor de los momentos de comida, haciendo que la hora de comer sea más divertida puede ayudar a reducir la ansiedad y aumentar la motivación para comer.
Los gatos, en particular, pueden alimentarse exclusivamente con comederos interactivos. La idea es que la mascota tenga que manipular el objeto de alguna manera para acceder a la comida. Es importante empezar con un acceso fácil y dificultar gradualmente el acceso a la comida (por ejemplo, con agujeros más pequeños, con menos agujeros, con más manipulación necesaria antes de acceder a la comida, etc.).
En general, los perros son comedores sociales y los gatos solitarios, por lo que, si tienes varios gatos, es mejor proporcionarles distintos comederos para que no se vean obligados a comer cerca unos de los otros, ya que esto puede provocarles falta de apetito al preferir evitar a los demás gatos de la casa. Ten en cuenta que la tensión entre los gatos puede ser muy sutil y no siempre evidente para los tutores; a veces, las únicas pistas son signos como un comportamiento alimentario deficiente. ¿Cuántos comederos crees que son necesarios? La cifra mínima es el número de gatos que tengas más uno.
Algunos perros prefieren estar acompañados mientras comen, pero no se les debe molestar. A otros la posible competencia puede resultarles demasiado estresante. Si tu perro engulle la comida o parece reacio a comer, intenta darle de comer en un lugar donde pueda estar solo.
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Para que la disfruteis juntos.