Mudanzas
Una mudanza puede ser un momento de estrés en tu vida, así que no olvides que el cambio puede hacer que tu mascota también se sienta incómoda. Es fácil no tenerlo en cuenta a tu mascota en medio de todo el caos. Pero hay cosas que puedes hacer para ayudarla. Echa un vistazo a nuestros consejos a continuación para ayudar a que tu mudanza vaya sobre ruedas.
Tu perro o gato puede empezar a sentirse intranquilo mucho antes del día de la mudanza. Sentirán que algo pasa cuando empieces a empaquetar cajas.
Ayudarles con estos cambios puede ser necesario con más antelación de la que imaginas. Comienza a darle Zylkene cuando empieces a hacer cambios relacionados con la mudanza. Siempre es mejor hacerlo antes que demasiado tarde.
Mantén a tu mascota en una habitación mientras dure la confusión de la mudanza. Es preferible una habitación que le resulte familiar, con un escondite para los perros (consulta los consejos sobre espacios seguros) y con los recursos adecuados si tienes un gato (consulta nuestros consejos de enriquecimiento ambiental).
Lo último que debes hacer es meter al gato en su transportín o al perro en el coche.
Prepara una habitación en la nueva casa lo antes posible con objetos familiares para tu mascota. En el caso de los perros, asegúrate de que dispone de un escondite y, en el caso de los gatos, de todos los recursos necesarios, incluidos sus juguetes favoritos con sus los olores familiares.
Asegurate de que la habitación está limpia y no tiene olores de otras mascotas.
Mantén a tu mascota confinada en esta habitación mientras se arreglas el resto de la casa. Asegúrate de que la temperatura de la habitación es agradable y proporciónale comida y su premio favorito. Un juguete nuevo puede servir para distraer a los perros, y una caja de cartón es un escondite casi imprescindible para los gatos. Asegúrate de que todas las personas implicadas en la mudanza sepan que tu gato o perro está encerrado en la habitación, ¡asegúrate de que no se le deja salir accidentalmente! Una vez terminada la mudanza, deja que tu gato o perro salga de su habitación y permítele explorar su nuevo hogar a su aire.
Sigue utilizando Zylkene hasta que estés completamente convencido de que tu mascota se siente cómoda y familiarizada con su nuevo hogar. Para algunos pueden ser días, para otros meses.
Si te mudas a una casa donde tu mascota tiene acceso al exterior, asegúrate de que al menos durante dos semanas no sale sola al jardín.
Esto les permitirá establecer vínculos con el nuevo entorno. Mientras estén dentro, juega con ellos todo lo posible para mantenerlos activos y minimizar la frustración.
Es importante establecer rápidamente una rutina (tanto con perros como con gatos) para que se sientan seguros. La comida, los paseos, los juegos, etc. deben hacerse en el mismo horario cada día.
Ten a mano tantos objetos familiares como sea posible. En el caso de los gatos, coge un paño limpio y frótale los lados de la cara para impregnarlo con sus feromonas. A continuación, frota el paño a la altura del gato en cada habitación. Hazlo a diario para crear un entorno agradable y familiar para tu mascota.
Para gatos – Elige un momento tranquilo para dejar salir a tu gato por primera vez y sal con él. Deja que explore un poco y luego llámalo para que vuelva a por comida. Repite este proceso varias veces a lo largo de unos días, pero deja que el tiempo de exploración sea un poco más largo a cada vez.
Para los perros: llévalos con correa durante los primeros paseos hasta que el nuevo entorno les resulte familiar y consideres que el entorno es lo bastante seguro como para soltarlos, siempre que sea seguro hacerlo. Practica la llamada con correa unas cuantas veces de forma que se concentre en ti.
Necesitas disponer de tiempo suficiente para dedicar a tu gato o perro, ¡no te distraigas durante el proceso!
Espacios cerrados: asegúrate de que haya espacios cerrados la primera vez que salgan. Los gatos prefieren que haya muchos escondites, ya que no les gustan los espacios abiertos.
Si no te has mudado muy lejos, a tu mascota puede resultarle tentador volver a su antiguo hogar. En el caso de los gatos, el problema puede ser mayor, si tienen acceso al exterior. Si esto ocurre, significa que no se han adaptado lo suficiente al nuevo hogar y puede que tengas que retenerlo un poco más. También puedes intentar crear olores familiares. Puede ser conveniente pedir a los residentes de tu antigua casa que NO alimenten ni interactúen con la mascota si aparece y darles tu número de teléfono. Así podrás ir a recogerlos si es necesario.
Las comidas pequeñas garantizan que la nueva casa se asocia regularmente con acontecimientos positivos.
Si las técnicas no parecen funcionar o te preocupa que el problema sea grave, no tienes por qué resolverlo tú solo. Acude a un veterinario o a un especialista en comportamiento animal.